COMENTARIO DE UNA FOTO DE BENIDORM
a) Elementos del medio físico y humano
La fotografía muestra el frente litoral de Benidorm,
en la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana). La imagen ofrece una vista
panorámica de la playa de Levante y de todos los edificios que conforman el
perfil urbano de la ciudad (skyline).
En lo que respecta a los elementos del medio físico,
en el plano de fondo se distingue una alineación de relieves montañosos de
alturas moderadas, con laderas de tonalidad pardo-verdosa cubiertas de
vegetación mediterránea dispersa —matorral, pino carrasco— correspondientes a
las estribaciones de las cordilleras Béticas. Estos relieves están formados por
rocas calizas mesozoica, plegados durante la orogenia alpina, y su disposición
perpendicular al mar crea bahías y promontorios que condicionan la morfología
de la costa. La playa visible en primer plano es de arena fina de color dorado,
con aguas cristalinas de color turquesa, típicas del mar Mediterráneo en esta
costa. El cielo completamente despejado y la intensa luminosidad son rasgos
propios del clima mediterráneo semiárido de esta zona, con insolación elevada,
veranos muy secos y calurosos y precipitaciones escasas e irregulares.
En cuanto a los elementos humanos, la imagen de
Benidorm está dominada principalmente por una continua pared vertical formada
por una hilera de edificios de gran altura (lo que sin duda la convierte en un
lugar singular tanto en España como en Europa, al tratarse de una ciudad de
tamaño medio). Este tipo de geografía urbana también es el resultado de un
modelo urbanístico que desde la década de 1960 apostó por la concentración
vertical de la edificación como alternativa a la urbanización horizontal típica
de otras zonas turísticas del litoral mediterráneo. Se distinguen hoteles de
gran altura, bloques de apartamentos y torres residenciales de entre 20 y 50
plantas, con tipologías arquitectónicas variadas que reflejan distintas épocas
constructivas, desde los años sesenta hasta la actualidad. Finalmente, la
playa, situada en primer plano con una intensa actividad playera (bañistas,
visitantes recreativos y excursionistas, y uso de sombrillas), está
prácticamente llena de un extremo a otro. El paseo marítimo se intuye en la
base de los edificios, flanqueado de palmeras y locales de hostelería.
b) Tipos de paisaje geográfico
La fotografía es un ejemplo canónico del paisaje
urbano-turístico litoral mediterráneo de sol y playa, el más representativo
del modelo turístico español de masas surgido a partir del Plan de
Estabilización de 1959 y desarrollado durante los años del desarrollismo
franquista. Benidorm es, de hecho, el caso más estudiado y emblemático de este
modelo ya que pasó de ser una pequeña localidad pesquera hasta convertirse en
una ciudad. La actividad principal de Benidorm es el turismo.
En segundo plano, se observa el paisaje de montaña
mediterránea litoral, representado por las sierras béticas del fondo, con
vegetación esclerófila de matorral y pinar, propio de los sistemas montañosos
del levante y sureste peninsular.
c) Valoración del paisaje: riesgos, impactos,
problemáticas y conservación
El impacto visual y paisajístico es el más evidente. La barrera de rascacielos que elimina la transición natural entre tierra y mar, eliminando los ecosistemas de transición litoral —dunas, cordones de vegetación psamófila, matorrales halófilos— y sellando el suelo de manera irreversible. Esta tipología de paisaje urbanizado genera un impacto paisajístico de gran alcance, perceptible a larga distancia.
Desde el punto de vista medioambiental, la masificación
turística ejerce presión sobre los recursos naturales de la zona. Entre ellos
destaca la sobreexplotación de los acuíferos (la población se multiplica
en verano) que además sufren los efectos de la intrusión marina en las zonas
costeras. Por otra parte, la concentración de millones de visitantes en una
franja costera de escasos kilómetros genera una enorme producción de
residuos sólidos y aguas residuales, así como contaminación acústica y lumínica
que afecta a los ecosistemas marinos.
En relación con los riesgos naturales, el litoral
alicantino es una de las zonas de España con mayor peligrosidad por
inundaciones. Los episodios de DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), que
provocan precipitaciones torrenciales de gran intensidad en muy poco tiempo,
representan un riesgo real para las zonas urbanizadas del fondo de los
barrancos y de las llanuras de inundación costeras. La impermeabilización del
suelo por la urbanización intensiva aumenta la escorrentía superficial y reduce
la capacidad de absorción del terreno, amplificando el efecto de las crecidas.
La catastrófica DANA de octubre de 2024, que afectó gravemente a la provincia
de Valencia, ilustra dramáticamente este riesgo en el litoral mediterráneo.
Desde el punto de vista económico, el modelo Benidorm
presenta una doble lectura. Por un lado, ha generado un enorme
volumen de riqueza y empleo, convirtiendo a una localidad sin recursos
agrarios ni industriales relevantes en uno de los destinos turísticos más
rentables de Europa. Por otro lado, la excesiva especialización turística
hace que la economía de la zona sea muy vulnerable a las crisis externas
(Crisis 2008, Covid-19). La dependencia de tour operadores (británicos y
alemanes principalmente) que venden paquetes con todo incluido limita la
capacidad de las empresas locales para capturar el valor añadido del turismo.
El aumento del coste de la vivienda es una grave consecuencia
social, impulsado por la alta demanda de turistas extranjeros —en especial
jubilados británicos— que buscan segundas residencias. Esto ha provocado una
burbuja de precios inasequible para la población joven local.
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