martes, 19 de mayo de 2026

COMENTARIO PAU MADRID DE PIRÁMIDE DE POBLACIÓN Y NOTICIA.

 

Figura 1. A la vista de la noticia de prensa y del gráfico adjunto (pirámide de población de España en 2021), comente conjuntamente estos materiales, atendiendo a:

a)                  Estructura, composición por sexos y por edades.

b)                  Las causas que explican esta pirámide.

c)                  Las consecuencias demográficas, sociales y económicas.

a)                  Estructura, composición por sexos y por edades.

La pirámide de población de España en 2021 presenta una forma de «campana» o «bulbo». Es un tipo de pirámide regresiva, característica de las sociedades avanzadas que se encuentran en un régimen demográfico moderno.

En cuanto a la composición por edad, esta pirámide se caracteriza por un descenso de la natalidad que se aprecia en su base estrecha. La población joven (0-14 años) muestra una anchura reducida, reflejo de las bajas tasas de natalidad registradas desde la segunda mitad de los años ochenta del siglo XX y, especialmente, durante la crisis económica de 2008-2014, que frenó la formación de nuevas familias. 

En el gráfico, predomina la población adulta (14-64). El cuerpo ancho en las cohortes de 35-55 años corresponde a los nacidos durante el baby boom de las décadas de 1960 y 1970, período de fuerte crecimiento demográfico en España. Estas cohortes representan el grueso de la población activa.

En lo que respecta a la población anciana (65 y más), observamos un ensanchamiento en la cúspide consecuencia del aumento de la esperanza de vida (España es uno de los países con mayor longevidad del mundo, superando los 83 años de media) y de la llegada a la vejez de las generaciones del baby boom.

En cuanto a la estructura por sexo, en los tramos superiores (mayores de 75-80 años) las mujeres superan claramente a los hombres, resultado de la mayor esperanza de vida femenina. En los tramos jóvenes y medios la diferencia es menor, aunque siempre nacen más niños que niñas (105-100) por razones biológicas.

b)                 Las causas que explican esta pirámide.

El descenso sostenido de la natalidad se debe a que España presenta una de las tasas de fecundidad más bajas de la UE (en torno a 1,16-1,19 hijos por mujer en 2021), muy por debajo del umbral de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer). Este descenso se aprecia desde el año 1981, en la cohorte de los 35 a 39 años y las siguientes.  Las causas que justifican este descenso son la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, la generalización de los métodos anticonceptivos, el aumento del nivel de estudios, el retraso en la edad de maternidad (primera maternidad en torno a los 31-32 años), la precariedad laboral y el coste de la vivienda, entre otros.

Sin embargo, en la cohorte de10 a 14 años, correspondiente a los nacimientos entre 2006 y 2011, se aprecia un ligero aumento de la natalidad. La causa de esta situación se debe a la inmigración, ya que los flujos inmigratorios de la década de 2000 (especialmente de América Latina, África y Europa del Este) rejuvenecieron temporalmente la pirámide y contribuyeron a sostener la natalidad. Sin embargo, la crisis de 2008 redujo estos flujos y muchos inmigrantes retornaron a sus países.

La emigración de jóvenes producida por la crisis económica de 2008-2014 provocó la emigración de decenas de miles de jóvenes españoles cualificados hacia otros países de la UE (Alemania, Reino Unido, Francia), lo que contribuyó al adelgazamiento de las cohortes jóvenes.

Otra característica de esta pirámide es el aumento de la esperanza de vida por los avances en sanidad, alimentación y calidad de vida. Esto ha reducido la mortalidad en todas las edades, especialmente en las edades avanzadas. Hay que destacar la mayor esperanza de vida de las mujeres debido a su antiguo papel social, ya que no desempeñaban trabajos de riesgo ni tenían vicios sociales. La mortalidad infantil actualmente es casi residual (menos de 3 por mil).

c)                  Las consecuencias demográficas, sociales y económicas.

La noticia nos indica que hemos perdido población, por primera vez, desde el año 2016. Las causas de esta situación, según los datos del INE, se deben a dos factores: el crecimiento vegetativo (nacimientos menos defunciones) negativo y al saldo migratorio (inmigrantes menos emigrantes) casi nulo.

Debemos tener en cuenta que desde 2015, crecimiento vegetativo el tiende a ser negativo en España, lo que hace depender el crecimiento demográfico de la inmigración. El descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida supone un envejecimiento de la población. En 2021 casi el 20 % de la población española tenía más de 65 años; las proyecciones del INE apuntan a que este porcentaje superará el 30 % en 2050. Esto supone que no se alcanza el reemplazo generacional y por ende, no se puede asegurar el Estado del Bienestar.

El elevado porcentaje de población anciana conlleva un aumento la demanda de servicios sociosanitarios, pensiones y cuidados a personas dependientes.  El descenso de la población adulta supone un aumento de la presión sobre el sistema de pensiones. Así, la reducción del número de activos cotizantes frente al aumento de los pensionistas pone en riesgo la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social, lo que ha supuesto el retraso en la edad de jubilación de los 65 a los 67 años.

Este envejecimiento de la población presenta desequilibrios territoriales. El envejecimiento es más intenso en las zonas rurales y en las provincias de la España vaciada, donde la ausencia de jóvenes y la emigración histórica han generado pirámides todavía más envejecidas que la media nacional.

La falta de natalidad supondrá que tampoco se alcanzará el relevo generacional en el mercado laboral ya que cada vez se incorporan cohortes jóvenes, que son más reducidas, lo que puede generar escasez de mano de obra en determinados sectores, con efectos inflacionistas sobre los salarios.  Este porcentaje cada vez menor de población activa deberá sostener el Estado del Bienestar, por lo que tendrán que sostenerlo pagando más impuestos. Si la coyuntura económica lo permite, la llegada de inmigrantes para trabajar, puede ser la solución para estos retos demográficos en las sociedades desarrolladas.

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