Mapa 1. “Provincias con mayor porcentaje de trabajadores ocupados en la
agricultura (2022)”. Indique el nombre de las provincias numeradas y señale
las posibles causas y qué consecuencias sociales y económicas se
derivan de la distribución de este hecho.
Fuente: Tesorería General de la Seguridad
Social
El siguiente mapa temático de coropletas nos muestra las
provincias españolas con mayor porcentaje de trabajadores en el sector agrícola
en el año 2022, según los datos de la Tesorería General de la Seguridad Social,
son las siguientes:
1. Jaén
2. Huelva
3. Almería
4. Córdoba.
5. Badajoz.
6. Cáceres.
7. Granada.
8. Cuenca
9. Murcia.
10.Huesca.
La
agricultura es el conjunto de actividades, técnicas y conocimientos para
cultivar la tierra y se engloba dentro de las actividades del sector primario. Las
provincias representadas se localizan mayoritariamente en la mitad sur
peninsular (Andalucía, Extremadura, Murcia) y en algunos territorios del
interior (Cuenca) y del norte (Huesca).
En el conjunto de España, la participación de la
agricultura en el empleo ha descendido históricamente con la industrialización
y la terciarización de la economía, así como con la mecanización del campo. No
obstante, en estas provincias ese proceso ha sido más lento por la ausencia de
alternativas económicas de mayor productividad y, en muchos casos, el peso de
la tradición. La ausencia de grandes áreas metropolitanas y de un tejido
empresarial diversificado limita la creación de empleo alternativo en estos
territorios. El turismo no tiene especial relevancia en la mayor parte de estas
provincias, por lo que apenas ha contribuido a la creación de empleo en el
sector servicios. Solo tiene un cierto desarrollo en Almería y en Huelva, y en
menor medida en Murcia.
No obstante, existen diferencias entre estas provincias. En
Almería, Huelva y Murcia predomina una agricultura intensiva de regadío bajo
plástico (invernaderos, frutos rojos) que requiere abundante mano de obra, en
gran parte inmigrante, lo que explica porcentajes elevados.
En
el resto predominan los cultivos de secano, con excepción de los regadíos de
las vegas de los ríos. En Jaén, Córdoba, Cáceres y Badajoz predomina el olivar
y los cereales asociados a la ganadería ovina extensiva. Se trata muchas veces de
grandes latifundios que requieren muchos jornaleros temporales, por lo que el
empleo suele ser estacional. En Huesca destaca el cultivo extensivo de cereales,
plantas forrajeras y frutales de hueso (melocotón, cereza y nectarina),
mientras que en Cuenca destacan los cereales de secano (cebada y trigo) y el
girasol.
La
principal consecuencia de todo ello es que estas provincias en general cuentan
con un bajo nivel de renta per cápita, unas altas tasas de desempleo y una
escasa capacidad para atraer empleo cualificado, que dinamice sus economías. La
escasa atracción de inversiones y de capital humano cualificado, perpetúa esta
situación.
La
agricultura extensiva y de secano genera productos con un menor valor añadido
que otros sectores, lo que se traduce en salarios más bajos. El bajo nivel de
renta per cápita y las elevadas tasas de desempleo estacional (paro agrícola) provocan
con frecuencia que los trabajadores del campo tengan que recurrir al subsidio
agrario. En estas zonas, la población que se dedica a la agricultura se encuentra
envejecida y es, predominantemente, masculina. Esta pérdida de población se
debe al éxodo rural de los años 60 y 70 del siglo XX y supone al abandono de
los pueblos y, con ello, una reducción de los servicios públicos.
En
las zonas de agricultura intensiva de regadío se produce una dependencia de la mano
de obra inmigrante que muchas veces vive concentrada y en condiciones de
precariedad laboral, con los problemas de integración que ello conlleva.
La
excesiva dependencia económica del sector primario hace a estas provincias muy
vulnerables a la variabilidad climática y a los precios internacionales de los
productos agrícolas. Muchos de los cultivos tradicionales se han visto sustituidos
por otros con más demanda en el mercado (pistacho, frutas tropicales) o
subvencionados por la PAC (leguminosas).
En
las zonas de Murcia y Almería, donde predomina el clima mediterráneo estepario
o semiárido, la agricultura intensiva ejerce una fuerte presión sobre los
recursos hídricos, los suelos y la biodiversidad y conlleva riesgos de
salinización y desertificación.
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