Comenta el plano de la ciudad de Madrid en el que se muestran las
distintas fases de crecimiento hasta los comienzos del siglo XX.
COMENTARIO:
Actualmente Madrid es la
capital de España y de la Comunidad Autónoma de Madrid. Cuenta con más de tres
millones de habitantes, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país.
Madrid junto a los municipios que la circundan conforma el área metropolitana
más grande de España, con más de 6 millones de habitantes. Está ubicada en
el centro de la Península Ibérica, a 650 metros de altitud sobre la ribera del
río Manzanares.
Madrid, debido a larga historia y evolución, presenta un
espacio complejo en el que pueden distinguirse diversas áreas y morfologías
urbanas correspondientes a las diferentes etapas del desarrollo urbano: el
casco antiguo (zonas 1, 2 y 3) , el ensanche de mediados del XIX y primer
tercio del XX y la periferia (4).
El casco
histórico presenta varias partes. La
ciudad fue fundada a finales del siglo IX (aproximadamente entre el 852 y el
886 d.C.) por el emir cordobés Mohamed I. Se observa el núcleo inicial de época
islámica, correspondiente en el plano a la zona 1 (actual Palacio Real y zonas
aledañas). Tras la conquista castellana (1085), Madrid se convirtió en villa.
El crecimiento de ese periodo corresponde a la zona 2 del mapa. En el siglo
XVI, bajo el reinado de los Austrias, el rey Felipe II la convirtió en sede permanente
de la Corte (1561) y por tanto en la capital de la Monarquía Hispánica (Villa y
Corte). La zona 3 del plano, corresponde al crecimiento de época de los
Austrias y de los primeros Borbones.
En el siglo XVIII, los Borbones
ampliaron y embellecieron la ciudad con jardines, plazas, edificaciones y
avenidas. El desarrollo se centró casi exclusivamente en proyectar y resaltar
la imagen del poder real sobre la capital del reino y sede de la Corte: se
reconstruyó el antiguo alcázar medieval, incendiado en el XVIII, que se
convirtió en el actual Palacio Real, y se urbanizó la periferia del casco
antiguo mediante bulevares y edificios de gran calidad (palacios). La calle y
la puerta de Alcalá; el Parque del Retiro constituido en espacio palaciego; el
Paseo del Prado; el edificio del Museo del Prado (1819); el Observatorio
Astronómico de Villanueva; el Jardín Botánico y las plazas y fuentes de Cibeles
y Neptuno.
Todas estas zonas del casco
histórico presentan un plano irregular y una trama cerrada, con calles
estrechas y sinuosas y manzanas compactas. En la actualidad predomina, a parte
de la función residencial, la función turística y comercial, lo que hace que
esta zona se encuentre en un proceso de turistificación y gentrificación. El casco antiguo estuvo amurallado hasta finales
del siglo XIX (1868).
En la zona 4, se observan distintas
etapas de la evolución de la ciudad.
Durante la segunda mitad del
siglo XIX Madrid recibió gran cantidad de emigrantes procedentes de diferentes
puntos de España (éxodo rural) llegados para trabajar en la industria y la
construcción. Este hecho demográfico, junto con su condición de capital del
Estado y centro financiero, originaron un fuerte crecimiento de la ciudad. Inspirado
en los planos de Haussman para París, el Plan Castro (1860) proyecta el
ensanche al norte y al este del casco histórico, se generando dos procesos de
crecimiento urbano.
Por un lado, en la periferia
del Madrid antiguo, extramuros, comenzaron a desarrollarse nuevos barrios
populares en los que se fueron instalando aquellos que no se podían permitir un
alquiler dentro del casco antiguo: Chamberí (al norte) y Peñuelas/Arganzuela (al
sur).
Por otro lado, para facilitar y
ordenar este crecimiento en 1868 se derribó la muralla del siglo XVII y se
construyó el ensanche burgués, constituido por los barrios de Argüelles y
Salamanca. En estos barrios se instalaron las clases más pudientes de la
sociedad madrileña. En estas zonas se observa un plano en cuadrícula regular
con manzanas octogonales, calles anchas y chaflanes. Actualmente son las zonas
más caras y terciarias de la ciudad. La vía ancha que separa los dos ensanches
es el eje del Paseo de la Castellana, la antigua cañada real, y que actúa como
gran eje vertebrador norte-sur. Durante el siglo XIX las edificaciones fueron
también ganando altura a medida que la ciudad crecía en habitantes. Posteriormente,
esta área también se ha terciarizado debido a su buena accesibilidad,
especialmente con la creación del CBD de Azca y la zona de las Torres del Paseo
de la Castellana. Este se configura como el centro de negocios de la ciudad,
localizándose las sedes de prestigiosas empresas y bancos y multitud de
servicios administrativos. Junto al CBD, el ensanche también se especializa en
el comercio, en algunos casos de lujo como en la calle Serrano.
También observamos los barrios
obreros y la periferia histórica, desarrollada a finales del XIX y la primera
mitad del siglo XX. Se trata de barrios populares surgidos al margen del
ensanche planificado, como Lavapiés, Malasaña, Carabanchel, Vallecas. Presentan
un plano más irregular. Su edificación es densa y sus viviendas presentan una
menor calidad constructiva. Actualmente algunos sufren gentrificación intensa
(Lavapiés, Malasaña).
A finales del siglo XIX (1882)
el urbanista Arturo Soria proyectó la llamada Ciudad Lineal, situada a siete
kilómetros al noreste del centro de la ciudad. En el plano, se aprecia su
trazado al lado del barrio de Canillas. La Ciudad Lineal es un barrio de casas
unifamiliares con jardín, distribuidas a lo largo de una vía de comunicación.
Su longitud es de poco más de 5 kilómetros. El objetivo de Arturo Soria era
construir un barrio residencial alejado de la saturación y la congestión del
centro. En la Ciudad Lineal todos los solares presentan las mismas
características de tamaño y accesibilidad, además su organización en torno a una
vía de comunicación facilitaba las comunicaciones y permitía su prolongación
indefinida. La Ciudad Lineal, además ponía a la ciudad en contacto con el
campo. A pesar de que el proyecto pretendía rodear la ciudad de Madrid, solo
se llevó a cabo solamente en el tramo que aparece en el mapa y actualmente está
muy modificado, ya que se ha densificado la edificación y se han transformado
los usos del suelo
Desde finales del siglo XIX
fueron surgiendo también, siempre en la periferia del casco antiguo y del
ensanche, una serie de barrios destinados a albergar a la creciente clase
obrera. Barrios y colonias urbanas, en ocasiones de viviendas unifamiliares, de
casas baratas y de baja calidad que crecían sin una planificación previa y
global. En estos barrios y junto a las viviendas de los trabajadores se
instalaron fábricas: Cuatro Caminos y Fuencarral (N), Chamartín, Prosperidad y
La Guindalera (NE), Puerta de Vallecas (S).
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