MAPA PROVINCIAS CON UN RIESGO DE DESERTIFICACIÓN MUY ALTO.
Nos
encontramos ante un mapa temático cualitativo de coropletas, que muestra las
provincias con riesgo de desertificación alto. Las provincias tramadas son
Santa Cruz de Tenerife (1), Las Palmas (2), Albacete (3), Córdoba (4), Jaén
(5), Murcia (6), Alicante (7), Granada (8), Almería (9) y Tarragona (10).
Uno de los factores
que explican este riesgo alto es la aridez climática. Teniendo en cuenta que
nos encontramos en unas zonas donde las precipitaciones son irregulares. En la
zona peninsular, las provincias tramadas se encuentran en la zona de clima
mediterráneo que se caracteriza por la sequía estival. Esta se produce por la
situación meridional en relación con la circulación general del oeste y la influencia
del anticiclón de las Azores, lo que genera situaciones anticiclónicas
prolongadas que desvían hacia el norte las borrascas atlánticas procedentes del
frente polar. Este anticiclón permite el paso de las borrascas en las
estaciones equinocciales. Las Islas Canarias tienen una latitud más baja y se
sitúan en la zona subtropical, lo que provoca que todo el año se encuentren
bajo la influencia del anticiclón de Azores, lo que impide las precipitaciones.
Los vientos alisios, al chocar con los relieves montañosos de las islas,
generan un mar de nubes que provoca una precipitación horizontal en la zona de
barlovento.
Otro factor
que influye en la desertificación es la erosión extrema, que se acentúa por
factores físicos como las pendientes del relieve, la aridez y el carácter torrencial
de las precipitaciones (DANAs de otoño y principios de invierno del Levante).
A estos
elementos naturales, hay que añadirles los provocados por la acción antrópica
como la deforestación y la sobreexplotación de los recursos hídricos. La deforestación
contribuye a la erosión, pues la vegetación fija el suelo con sus raíces y
evita el golpe directo de las precipitaciones contra el suelo. La
sobreexplotación se debe, principalmente, a las actividades agrícolas, pero
también al excesivo pastoreo en pastos pobres, y el abuso de productos químicos
que alteran la estructura del suelo, volviéndolo frágil y erosionable.
Como posible solución
a este problema, se promueven la reforestación, la agricultura sostenible, la
gestión los recursos hídricos y la rehabilitación de las zonas desertificadas.
En España, estas actuaciones se recogen en Programa de Acción Nacional contra
la Desertización (PAND) Ella que España firmó los acuerdos de Naciones
Unidas en la Convención de Lucha contra
la Desertificación (1966).
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